Narcotráfico: cambio o resignación

con No hay comentarios

Rosario es una ciudad emprendedora, innovadora y linda naturalmente. Sin embargo, hace algunos años, nos hemos acostumbrado a vivir en la zozobra. Los diarios empiezan por los policiales, y las muertes se naturalizan por su repetición. A veces nos cuesta reconocer, detrás de los datos y de las estadísticas, las historias de esas vidas truncadas por la marginalidad y la desidia.

Estremece escuchar la voz comprometida y lúcida del padre Belay, advirtiendo que el consumo de sustancias comienza, en algunos casos, a muy corta edad y que hace falta trabajar entre todos. Su práctica de recuperación de adictos, basada en el amor y el respeto al otro, es un ejemplo de voluntad de cambio. Por su trabajo silencioso y el de sus colaboradores, hay nuevas vidas que tendrán la oportunidad que merecen.

En nuestra ciudad, desde el doloroso triple crimen de Villa Moreno, pasando por los asesinatos en pleno centro, el inexplicable hecho de la computadora del narcotraficante
asesinado, o la balacera sobre la casa del exgobernador, todo pasa como una serie de televisión delante de nuestras narices, a veces sin que podamos distinguir entre víctimas y victimarios. Todos sabemos perfectamente que detrás de cada muerte hay una historia que pudo ser distinta, una familia y afectos que sufren por un hecho doloroso que pudo evitarse.

Creer que la actual situación es irremediable, es el punto inicial para perder la batalla que el narcotráfico ya despliega en diferentes fases. Creo sinceramente que no podemos, ni debemos acostumbrarnos a esta realidad que nos golpea casi a diario.

El narcotráfico necesita de nuestra resignación para avanzar. Debemos apelar a nuestra rebeldía y desplegar una poderosa voluntad de cambio. Nos debe convocar la vida, la paz, en definitiva el respeto al otro, más allá de las banderas políticas y nuestras diferencias.

Es cierto, a veces algunos juicios abreviados, esa especie de justicia exprés, nos escandalizan y nos dejan sin esperanza.

Sabemos lo que fueron los gobiernos de Binner y Bonfatti. Conocemos la pasividad de Mónica Fein y sinceramente esperamos otro tipo de voluntad de transformación.

En definitiva esperamos que el gobierno de Lifschitz tome otro camino.

Gobernador, necesitamos creer que para usted la vida es más importante que la reelección.

Deje un comentario