“La diferencia entre mediocridad y éxito”

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Es tiempo de dejar de comunicar la mediocridad como un éxito.

Uno podría citar innumerables ejemplos de esta práctica del oficialismo que gobierna la ciudad y la provincia, pero en esta oportunidad, intentaré circunscribir mis reflexiones a una de las últimas noticias que funcionarios del socialismo comunicaron a la ciudadanía, con esta lógica que genera un status quo que le ha sacado a la Ciudad todo su potencial productivo.

Me refiero a la noticia que pomposamente se anunciara por los medios de comunicación, y en este matutino en particular, “380 mil pasajeros transitaron por el aeropuerto local durante 2015”.

Un breve paréntesis para evitar malos entendidos, si no expuse mis consideraciones antes, fue por los hechos de público conocimiento que desgraciadamente están padeciendo los empleados de la empresa Sol, y creí merecían respeto y tranquilidad para dar su lucha. Si bien, aún no está resuelta su situación, está claro que hablamos de distintos temas.

Volvamos a los 377.559 pasajeros -para ser exactos- e indaguemos un poco en realidades nacionales parecidas o semejantes, para tener una comparación y saber realmente donde está parada nuestra aeroestación en el contexto argentino.

Lo primero que salta a la vista es Córdoba, ciudad con la que se suele comparar a la nuestra: el número oficial que da AA2000 es que la aeroestación de la vecina provincia registró un número anual de 1.947.798 pasajeros a lo largo del año pasado. Si continuamos con la ciudad de Mendoza, debemos saber que por “El Plumerillo” pasaron 1.351.552 personas, por Bariloche 1.038.651, por Iguazú 863.165 y por Salta 856.484.

Lo primero que puede sugerirse es el carácter turístico de estos destinos. Me veo en la obligación de recordar que la Municipalidad de Rosario no se cansa de titular en los medios de comunicación el crecimiento que la Ciudad ha tenido en este sentido, basta con poner en Google: “Crece el turismo en Rosario”, para obtener una catarata de títulos que llenan páginas y páginas describiendo los logros en este sentido.

Tal vez, a la luz de los números brindados, sea un ejemplo más de esta estrategia engañosa de titulares que no pueden sostenerse con fundamentos concretos, o logros parciales que no responden a un plan integral. De cualquiera de las dos maneras, el resultado es el mismo: una noticia cargada de optimismo imposible de superar, que luego será superada por otra noticia con la misma lógica, y que con el tiempo se instalará en la ciudadanía, una sensación de que lo alcanzado es lo máximo, cuando en realidad es lo que estas políticas públicas pudieron lograr, y que en general, es mucho menos que las posibilidades y potencialidades que tiene el sector privado y la Ciudad en su conjunto.

Creo que es evidente que existe un modelo de asociativismo público-privado agotado. Un modelo que requiere repensarse, y para ello se necesita decisión política y recursos que acompañen a los actores dinámicos de la economía, y de esa forma, impulsar un círculo virtuoso de inversiones que realmente pongan a Rosario en el lugar que se merece.

Quiero recordar que la casi totalidad de las últimas grandes inversiones ejecutadas en el Aeropuerto Internacional “Islas Malvinas” (remodelación total de la aeroestación, y ensanche y arreglo de la pista) fueron realizadas por decisión de las gestiones provincial y nacional del justicialismo respectivamente.

Sólo una mínima inversión (terminación de la extensión de la calle de ingreso hasta Ruta 9 y calle Mendoza) le cupo a la administración socialista amparado en la reconocida e indiscutida existencia de $1.400 millones que dejó la administración del Ing. Jorge Obeid cuando se retiró del gobierno (Mauricio Maronna, La Capital, viernes 25 de junio de 2010).

Respecto del tráfico aéreo, ellos mismos reconocen el impacto de la multiplicación de destinos domésticos llevados adelante por Aerolíneas Argentinas, y la decisión de las empresas TAM y GOL, de salir directamente de Rosario al exterior. Cuando tuvieron que dar la batalla por retener el vuelo diario de LAN, o ser compensados con una alternativa, sucumbieron en el intento, no sin grandes apelaciones a la “rosarinidad” que en la práctica no supieron/no pudieron defender.

No hay inversiones decididas por ninguna de las gestiones socialistas, ni políticas activas que convoquen a los actores involucrados para acompañar ese crecimiento que hoy amplifican pero que, como quedó demostrado, es fruto de políticas ajenas.

Necesitamos una nueva propuesta de relación entre el sector público y el sector privado, donde el objetivo sea que estos últimos obtengan más rentabilidad, y que el estado controle y garantice las condiciones necesarias para que esa ganancia se traduzca en inversión y más puestos de trabajo para los rosarinos. Un estado activo, que diga menos y haga más, y fundamentalmente que no comunique la mediocridad como un éxito.

*Diario La Capital, Rosario, 5 de febrero de 2016.

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