Endeudamiento: ¿otra vez?

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Presupuesto MR - Deuda

Hoy la deuda ocupa el cuarto lugar en importancia en el presupuesto. Esta modalidad de gestión no solucionó los grandes problemas de infraestructura y tampoco fortaleció políticas públicas vitales como las de infancia.
No es momento para volver a discutir sobre este pedido de endeudamiento.
Si es necesario pedir financiamiento, el municipio puede y debe recurrir a la Provincia y a la Nación antes que lanzarse a un endeudamiento en dólares.
La agenda de este año debe ser la agenda del acuerdo, de las obras necesarias, de las políticas de infancia que ya no debemos seguir postergando. Tenemos una deuda importante reflejada en el presupuesto y en el cansancio de la gente que espera se solucionen sus demandas.
Hablemos de cómo hacer y dejemos de lado esta insistencia con el endeudamiento.


A continuación, el texto de los fundamentos de mi negativa a aceptar un nuevo endeudamiento, que hoy publicó el Diario La Capital.

Debate abierto. No es el momento para volver a discutir un pedido del Ejecutivo municipal que ya naufragó en diciembre del año pasado en el Concejo.

A fines de diciembre pasado, tras una ardua trama de idas y venidas que generó más desacuerdos que puntos comunes, el Ejecutivo municipal veía naufragar su pedido de endeudamiento por 200 millones de dólares. Nuevamente pretenden instalar la iniciativa.

Quiero detenerme en las particularidades de este pedido, no por mezquindades políticas, sino porque estoy totalmente convencida de que no es bueno para los ciudadanos de Rosario.

En principio, enfoquémonos en el monto: el Ejecutivo municipal solicita que sea autorizada una toma de deuda de 200 millones de dólares, suma casi igual a los 250 millones de dólares tomados por el gobierno provincial con un presupuesto 10 veces mayor al de la ciudad. No hay relación entre el monto del endeudamiento y la estructura sobre la cual se lo pretende aplicar.

En segunda instancia, la propuesta prevé dos cuestiones que deben encender nuestras alarmas: el endeudamiento sería tomado en dólares y, por ende, la jurisdicción de los Tribunales intervinientes en caso de litigio ya deja de ser nacional para pasar a ser del país de origen de la moneda expresada en la letra del acuerdo: Estados Unidos. Otro punto a tener en cuenta es la pertinencia del pedido, en relación al destino de esos fondos: el Ejecutivo utilizaría ese dinero para concretar obras que ya prometió. También se aplicaría al refinanciamiento de deuda pre-existente en pesos, así como a capitalizar nuevamente el Banco Municipal.

Si estas consideraciones no fueran aval suficiente de nuestra posición contraria, la composición actual del presupuesto de nuestra ciudad nos deja clara la razón por la cual este pedido de deuda no debe avanzar: el pago de servicios de deuda contraída por el municipio en todos estos años ya ocupa, con el 8,6 por ciento, el cuarto lugar en orden de importancia. Esto significa una asignación que resulta más del doble que lo destinado a Desarrollo Social (3,79 por ciento) y a Cultura (3,34 por ciento). Si no abonara este servicio, la ciudad podría, por ejemplo, tener un presupuesto orientado a políticas de infancia que requieren urgente atención. Si se destinara a Obras Públicas, que hoy representa un 11,37 por ciento del total de asignación, seguramente sería factible realizar alguna de las obras importantes que la ciudad requiere. Después de las inundaciones de enero, y de los constantes reclamos de los vecinos, sobran evidencias de que Rosario necesita obras que el municipio prometió en reiteradas oportunidades.

No es momento, entonces, para volver a discutir sobre este pedido de endeudamiento. Rosario necesita que sus diferentes fuerzas políticas se sienten con todos los sectores sociales, productivos y del trabajo para generar un consenso sobre aquellas obras imprescindibles para la calidad de vida de todos.

Si es necesario pedir financiamiento, el municipio puede y debe recurrir a la provincia y a la Nación antes que lanzarse a un endeudamiento en dólares. Ese acuerdo sería un primer gran paso para responder a las necesidades reales y urgentes que tienen los rosarinos.

La agenda de este año debe ser la agenda del acuerdo, de las obras necesarias, de las políticas de infancia que ya no debemos seguir postergando. Tenemos una deuda importante reflejada en el presupuesto y en el cansancio de la gente que espera se solucionen sus demandas. Hablemos de cómo hacer y dejemos de lado esta insistencia con el endeudamiento.

 

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