Entrevista a Marcela Masetti: “La danza rosarina tiene un sello propio, muy vinculado a lo teatral”

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Cuesta creer que Marcela Masetti sea psicóloga. Repasar su recorrido artístico y académico sólo lleva a pensar en una cosa: danza. Pero tal vez esa sea la clave para entender un recorrido como el suyo: la vocación artística fluye y prospera más allá de cualquier título o etiqueta, se fusiona y produce frutos superadores. Marcela es, además,  Magister en Estudios Sociales Aplicados, y obtuvo su título con una tesis titulada “La danza moderna y posmoderna en Rosario”. Pero hay mucho, muchísimo más: Es bailarina, coreógrafa, docente de danza contemporánea y técnicas corporales. Fue, durante 16 años, integrante del Grupo de Danza Contemporánea de Rosario,  que dirigió por Cristina Prates. Es Rectora desde el 2002 del Instituto Superior Provincial de Danzas “Isabel taboga”. Dirige y escribe obras teatrales donde la danza ocupa un rol importante y ha presentado recientemente “Poéticas en la danza. Nuevos modelos de producción”,  libro, en el que analiza el panorama de la danza en Rosario entre 1980 y los años 90`.

Marcela nació en Rosario y estudió danza desde pequeña. Sus primeros pasos en media punta los dio con Josefina Piazza. En los 70’ ingresó al mundo de la danza contemporánea, y eso fue un momento fundamental para su trayectoria. “En los 80´ -nos dice-  ingresé al Grupo de Danza Contemporánea de Rosario. Allí ubico el principio de la ruptura con lo que serían las concepciones coreográficas más tradicionales, y la incorporación de estéticas contemporáneas. Después formé “Los Lord-dosis”, un grupo propio, con el que armé montajes para niños y adultos. Recorrimos escenarios de Argentina y España.”.

Más allá de llevarla hacia la práctica de la danza, la inquietud de Marcela es, por decirlo de algún modo, más integral: no le bastaba con expresarse desde las posibilidades del lenguaje corporal, sino que también deseaba documentar las huellas que el quehacer de los grupos y sus integrantes iban dejando, desde una perspectiva rosarina.  Así, expresa:  “Realicé una Maestría en Estudios Sociales, y precisamente mi tesis fue sobre el recorrido de la danza entre los años 60’ y el 2000. Esa tesis se convirtió en mi primer libro: “Danza Moderna y Posmoderna: la construcción de un campo artístico”.

Respecto de su nueva obra, Marcela explica:Este libro (“Poéticas en la danza. Nuevos modelos de producción”) es una profundización de mi tesis. En principio había tomado una década, pero luego me extendí un poco más: desde 1980 hasta los noventa. A diferencia de la música rosarina, que con los artistas de la Trova tuvo una difusión importante en ese momento, la danza local no tenía un circuito industrial o comercial armado y no trascendió del mismo modo. Rosario siempre fue muy activa, y su danza tiene un sello propio, muy relacionado con lo teatral.  En el libro analizo las producciones coreográficas escénicas de dos grupos: el Grupo de Danza Contemporánea de Rosario dirigido por Cristina Prates, y La Troupe, dirigido por Marta Subiela. Me interesó mostrar cómo se fue deconstruyendo el lenguaje de la danza clásica, de la figura de lo que era el coreógrafo y del propio bailarín.  También me enfoco en cómo va cambiando el concepto de obra, cómo se producen construcciones colectivas a partir de los materiales de de improvisación de los bailarines, que empiezan a ser creadores… Todo un movimiento que en la plástica se dio en las primeras décadas del siglo XX  y que en la danza, más tardíamente, se retoman en los 60’ y en los 80’. El libro analiza todo esto trabajando desde el diálogo que los grupos locales tienen con esa tendencia global.

Cuerpos

El ojo analítico de Marcela no se queda quieto: revisada ya la historia de la danza en Rosario (aunque nunca “agotada”, ya que plantea que este último libro es “interminable”), le interesa desde hace un tiempo analizar el derrotero que los cuerpos fueron haciendo: -Empecé a ver que, a lo largo de las producciones de los 80, 90 y 2000, los cuerpos eran diferentes, tanto en montajes teatrales como danzados. Eran diferentes desde su estética y también en la forma de moverse. Empecé a preguntarme sobre estos cuerpos que aparecían en escena, e iniciamos una investigación desde el Instituto que se llamó “Corporalidad y subjetividad en la danza: construcción de habitus en la formación de bailarines y profesores en el Instituto Superior Provincial de Danzas”. Me interesó que como institución formadora analicemos qué marcas propias ponemos en estas personas que  traen consigo un habitus corporal que han adquirido, cómo las reformulamos desde el Instituto y cómo salen. Esto fue muy interesante, hicimos observaciones de clase, historias de vida de alumnos y docentes, e hicimos visibles las marcas de nuestra formación.

Danza y cotidianidad

Ante nuestra consulta sobre si la danza se sitúa un poco por fuera de la realidad cotidiana, Marcela puntualiza ejemplos que ponen en crisis esa afirmación: – En la escuela, por ejemplo, en los últimos años han empezado a conformarse pequeños espacios donde comienzan a darse técnicas vinculadas con la danza, como Expresión corporal. Estos serían espacios de socialización donde la vivencia de la corporalidad no tiene que ver con la competición, sino con la expresión, con el juego. Por otra parte, en mi libro hablo de que las artes contemporáneas son cada vez más híbridas, y ello provoca que, por ejemplo, uno vaya a ver una exposición de plástica y encuentre a alguien realizando una performance con su cuerpo. Se dan procesos de imbricación donde ya no corresponde a cada una de las artes una sola materialidad. Y también ocurre que hay expresiones de la danza que siguen basándose en el virtuosismo, y otras cuya propuesta tiene que ver con personas comunes en movimiento arriba de un escenario. Existen movidas urbanas, como las que hacemos para el Día Mundial de la Danza, donde la danza ocupa la Peatonal Córdoba.

Ante nuestro planteo sobre el futuro de los profesionales que hoy se forman en Rosario, marcela responde con optimismo: -Me parece que hoy hay muchas más posibilidades, no sólo en el sistema educativo informal sino también desde el formal. Y también la globalización y las movidas culturales, las posibilidades de residencias en el extranjero, han abierto oportunidades muy interesantes.

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